Las grandes posibilidades terapéuticas de la música se prolongan más allá de la simple audición, sea activa o pasiva

Integrándose en el poder sedante y equilibrado propio de un trabajo manual. Poder construir un instrumento musical, por rudimentario que sea, suele producir un considera ble reforzamiento del ego, y Las grandes posibilidades terapéuticas.

Y no se puede desdeñar la posibilidad de que, además de la labor manual, puede servir de incentivo para aprender a tocar; para iniciarse en el arte de componer melodías y, finalmente, llegar a armonizar el equilibrio psicológico del paciente, llenándolo de íntima satisfacción.

Las grandes posibilidades terapéuticas

Las grandes posibilidades terapéuticas


Partiendo del principio de que la música es ritmo, no hay duda que el ritmo representa el primer paso en el ataque a la crisis de un enfermo, por la reacción sensorio-motriz que provoca.

A continuación, siempre aparecerá la correspondiente respuesta muscular, que forma parte integrante del impulso rítmico.

La regularidad del ritmo musical tiende a despertar una necesidad fundamental,la respuesta muscular resultante, sin ninguna intervención de la corteza cerebral, hace de la música un medio ideal de tratar a los pacientes retrotraidos a un nivel primitivo 0 infantil.

Incluso en casos graves de esquizofrenia, los enfermos que han perdido todo contacto con la realidad pueden verse estimulados mediante el tratamiento basado en obras musicales donde prevalezca lo rítmico.

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